La mayor parte de los miliarios llevaban inscripciones grabadas directamente, dependiendo de la importancia de la calzada o de la cercanía o alejamiento de Roma, o de las ciudades de origen y destino. La inscripción constaba siempre de una serie de partes bien definidas:
1º.- El título completo del emperador bajo cuyo mandato se construía o modificaba la calzada.
2º.- La distancia hasta Roma o la localidad más importante de la vía.
3º.- El gobernador o la unidad militar responsable de las obras en la calzada.
4º.- La expresión refecit o reparavit si se trataba de una obra de mantenimiento de la vía.

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